viernes, 19 de agosto de 2011

Dolor.

Se aposenta el dolor
en mi alma como
el invierno cuando
llega, de repente, y
rompe con su crueldad
el silencio del mar en calma.

El dolor me seca los huesos,
me rompe por dentro
y se eleva en mi interior
como monstruo salvaje
que aumenta día a día
este arduo tormento.

Y yo me pregunto cada noche
cuando cesará el dolor,
cuando podré ponerle fin
a este desvarío, cuando
se acabará ya esta negra noche.

Pero esto que me roe las entrañas
no ceja en su oscuro empeño
de robarme minuto a minuto
mi alegría, de llevarse todo
mi mundo, sin que pueda,
de tan cansada, ni
siquiera hacerle un reproche

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